Experimento doméstico para desconectarse de la tecnología

Sol Borchardt, una argentina radicada en Miami, llevó a cabo un experimento con sus hijos luego de ver cómo todos dependían de la tecnología. El plan fue desconectarse de los dispositivos para conectarse con la familia.

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Todo comenzó cuando intentando probarse una prenda en un local de ropa, su hijo de un año rompió en llanto y la única solución para calmarlo –pese a los intentos de la vendedora de hacerle gracias– fue darle el teléfono. Toda la atención del pequeño se dirigió al dispositivo, mientras desconocía la presencia de otras personas y en palabras de su madre “se desconectó del mundo real”.

Esa fue la gota que rebalsó el vaso y Sol decidió experimentar con sus hijos: quitarles la tecnología durante un mes y comprobar cómo está es un verdadero chupete cibernético. Esta fue, semana a semana su experiencia:

Semana 1

La parte más complicada la sobrellevó Sol que tuvo que frenar sus propios impulsos de darles el teléfono ante el llanto u otras reacciones en las que solía calmarlos con ese “chupete”. El resultado es predecible: aguantar los berrinches y resistir la tentación. Ahí llegó el momento de la contención.

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Semana 2

La falta de tecnología dejó más tiempo libre y eso empujó a Sol a apelar a su creatividad e inventar cosas para hacer. Según cuenta, el pequeño descubrió las imágenes de sus libros y la niña jugó más con la plastilina y los lápices. A ella como madre, le significó estar más atenta y presente.

Semana 3

podría decirse que este momento fue el de la recaída. Sol cometió el error de darles el teléfono a sus hijos por unos minutos, pero la batalla se volvió a desatar al tratar de quitárselo. A la distancia, Sol reconoce que perdió de vista lo fundamental ya que si se quiere establecer un hábito nuevo hay que ser constante para darle credibilidad.

Semana 4

Teniendo presente que sus hijos son nativos digitales y que los adultos ya han incorporado ese mundo online a sus vidas, es que Sol llegó a la etapa final en la que fue preciso tomar decisiones conscientes de cuál es el nexo que se quiere tener con la tecnología, estableciendo límites y reglas. Para ello, necesitó comunicar a toda la familia y allegados sobre el espacio que le darían al mundo tecnológico.

Los resultados, lejos de ser una declaración de guerra a la tecnología, fueron la reconfirmación para Sol de que animarse a hacer algo en familia siempre da un saldo positivo.

Tomado de Eme Uruguay

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Imagen: Archivo Eme

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